Entre tantas sombras pudimos
encontrar a nueve elefantes que
nos pudieron mostrar el gran camino al techo que
cubría la lluvia de dolor, entonces formamos una cuerda para
pasar por el miedoso camino de las piedras de
la muerte y lo hicimos con un canto de
guerra para no mostrar temor. Después espantamos al dragón homofobia de la
comarca y volvió a reinar la felicidad en
esta ciudad.
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